Antes de ahondar en la cuestión os dejo una breve
introducción acerca de la vida y obra de cada uno de los escritores. Creo que
es un tema muy interesante a la vez que bonito, no conocía muy bien acerca de
estos planteamientos, a pesar de haber sido una lectora y antes receptora de
todos sus cuentos.
Sobre Charles Perrault (1628-1703) decir que
fue un escritor francés y que trabajó para la corte de Luís XIV (no era de la
aristocracia pero estaba acomodado). Fue el primer autor de cuentos que
escribió para niños. En sus cuentos suele utilizar lenguaje directo con uso de
hipérboles y diminutivos, el primero de ellos para expresar de una manera
exagerada las cualidades de las personas, de objetos, y la segunda para
expresar afecto.
Su versión de “ Caperucita Roja” termina mal y de la
siguiente manera;
-¡Abuelita, qué
brazos más grandes tienes!
-¡Para abrazarte mejor, hija mía!
-¡Abuelita, qué piernas más grandes tienes!
-¡Para correr mejor, hija mía!
-¡Abuelita, qué orejas más grandes tienes!
-¡Para oír mejor, hija mía!
-¡Abuelita, qué ojos más grandes tienes!
-¡Son para ver mejor, hija mía!
-¡Abuelita, qué dientes más grandes tienes!
-¡Son para comerte!
-¡Para abrazarte mejor, hija mía!
-¡Abuelita, qué piernas más grandes tienes!
-¡Para correr mejor, hija mía!
-¡Abuelita, qué orejas más grandes tienes!
-¡Para oír mejor, hija mía!
-¡Abuelita, qué ojos más grandes tienes!
-¡Son para ver mejor, hija mía!
-¡Abuelita, qué dientes más grandes tienes!
-¡Son para comerte!
Es como un cuento de advertencia a los niños, con
una moraleja que informa de los riesgos que se pueden
encontrar en la vida.
Algunas de las obras de Perrault son;
En prosa
- Grisélidis
- Los deseos ridículos
- Piel de asno
En verso
- Barba Azul
- La Bella durmiente del bosque
- Cenicienta
- El Gato con Botas
- Las Hadas
- Caperucita
Roja
- Pulgarcito
- Riquete el del Copete
De los LosHermanos Grimm, Jacob (1785-1863) y Wilhelm (1786-1859) decir que nacieron
en Alemania y recogieron los cuentos de los campesinos y barqueros del Rhin.
Les movía el interés por salvar lo popular antes de que se perdiera. En sus
principios transmitían los cuentos tal y como les llegaban, pero poco a poco
fueron reelaborando estos cuentos, pero siempre manteniendo ese estilo sencillo
y cordial. Los Hermanos Grimm no escribieron para niños, pero como estos
cuentos mostraban que la virtud era premiada y el vicio castigado, los adultos
convirtieron a los niños en sus destinatarios naturales. Los finales de los
Hermanos Grimm siempre terminaban “bien” a diferencia de Perrault, ya que estos
hicieron algunos cambios a la hora de plasmar los cuentos, al igual que
trastocaron algunos finales como el de “Caperucita Roja” donde aparece la
figura del leñador que no existía en la historia popular.
Algunas de las obras de los Hermanos Grimm;
- La vendedora de cerillas
- Hansel y Gretel
- Barbaazul
- Hermanito y Hermanita
- Los 12 hermanos
- La Cenicienta
- Los 3 pelos de oro del diablo..
Versión “Caperucita Roja” de Charles Perrault
Érase una vez una niña de pueblo, la más bonita que se pudo ver jamás; su
madre estaba loca con ella, y su abuela más loca todavía. La buena mujer
encargó una caperucita roja para ella, que le sentaba tan bien, que por todas
partes la llamaban Caperucita roja.
Un día se madre, habiendo cocido y hecho tortas, le dijo:
-Ve a ver cómo anda la abuela, pues me han dicho que estaba mala; llévale
una torta y este tarrito de mantequilla.
Caperucita roja salió en seguida para ir a casa de su abuela, que vivía en
otro pueblo. Al pasar por un bosque, se encontró con el compadre lobo, que tuvo
muchas ganas de comérsela, pero no se atrevió, porque andaban por el monte
algunos leñadores. Le preguntó adónde iba; la pobre niña, que no sabía que es peligroso
pararse a escuchar a un lobo, le dijo:
-Voy a ver a mi abuela, y a llevarle una torta con un tarrito de
mantequilla que le envía mi madre.
-¿Vive muy lejos? –le dijo el lobo.
-¡Oh sí! –dijo Caperucita roja-. ¿Ve aquel molino lejos, lejos? Pues, nada
más pasarlo, en la primera casa del pueblo.
-Pues mira –dijo el lobo-, yo también quiero ir a verla; yo voy por este
camino y tú por aquél, a ver quién llega antes.
El lobo echó a correr con todas sus fuerzas por el camino más corto, y la
niña se fue por el camino más largo, entreteniéndose en coger avellanas, correr
tras las mariposas y hacer ramilletes con las florecillas que encontraba.
No tardó mucho el lobo en llegar a la casa de la abuela; llamó: “Toc,
toc”.
-¿Quién es?
-Soy su nieta, Caperucita roja –dijo el lobo, desfigurando la voz-, y le
traigo una torta y un tarrito de mantequilla que le envía mi
madre.
La buena de la abuela, que estaba en la cama porque se encontraba un poco
mal, le gritó:
-Tira de la aldabilla y caerá la tarabilla.
El lobo tiró de la aldabilla y se abrió la puerta. Se arrojó sobre la
buena mujer y la devoró en un santiamén, pues hacía más de tres
días que no había comido.
Después cerró la puerta y fue a acostarse en la cama de la abuela,
aguardando a Caperucita roja, que llegó un poco más tarde y llamó a la puerta:
“Toc, toc”.
-¿Quién es?
Caperucita roja, al oír el vozarrón del lobo, tuvo miedo al principio,
pero, creyendo que su abuela estaba acatarrada, contestó:
-Soy su nieta, Caperucita roja, y le traigo una torta y un tarrito de
mantequilla que le envía mi madre.
El lobo le gritó, suavizando un poco la voz:
-Tira de la aldabilla y caerá la tarabilla.
Caperucita roja tiró de la aldabilla y se abrió la puerta. El lobo, al
verla entrar, le dijo mientras se ocultaba en la cama bajo la
manta:
-Deja la torta y el tarrito de mantequilla encima del arca y ven a
acostarte conmigo.
Caperucita roja se desnudó y fue a meterse en la cama, donde se quedó muy
sorprendida al ver cómo era su abuela en camisón.
Le dijo:
-¡Abuelita, qué brazos más grandes tienes!
-Son para abrazarte mejor, hija mía.
-¡Abuelita, qué piernas más grandes tiene!
-Son para correr mejor, niña mía.
-¡Abuelita, qué orejas más grandes tiene!
-Son para oír mejor, niña mía.
-¡Abuelita, qué ojos más grandes tiene!
-Son para ver mejor, niña mía.
-¡Abuelita, qué dientes más grandes tiene!
-¡Son para comerte!
Y diciendo estas palabras, el malvado del lobo se arrojó sobre Caperucita
roja y se la comió.
Moraleja
Vemos aquí
que los adolescentes y más las jovencitas elegantes, bien hechas y bonitas,
hacen mal en oír a ciertas gentes, y que no hay que extrañarse de la broma de
que a tantas el lobo se las coma. Digo el lobo, porque estos animales
no todos son
iguales: los hay con un carácter excelente y humor afable, dulce y complaciente,
que sin ruido, sin hiel ni irritación persiguen a las jóvenes doncellas,
llegando detrás de ellas a la casa y hasta la habitación. ¿Quién ignora que
lobos tan melosos son los más peligrosos”
Fuente: Cuentos completos de
Charles Perrault. Editorial Anaya. Madrid. 1997
Versión “Caperucita Roja” de los Hermanos Grimm
Érase una vez una pequeña y dulce muchachita, que en cuanto se la veía se
la amaba, pero sobre todo la quería su abuela, que no sabía qué darle a la
niña. Un buen día le regaló una caperucita de terciopelo rojo, y como le
sentaba muy bien y no quería llevar otra cosa, la llamaron Caperucita Roja. Un
día la madre le dijo:
-Ven, Caperucita, aquí tienes un pedazo de pastel y una botella de vino;
llévaselo a la abuela, que está enferma y débil, y se sentirá aliviada con
esto. Prepárate antes de que haga mucho calor, y cuando salgas ve con cuidado y
no te apartes del sendero, si no, te caerás y romperás la botella, y la abuela
se quedará sin nada. Y cuando llegues no te olvides de darle los buenos días, y
no te pongas a curiosear antes por todas las esquinas.
-Lo haré todo bien –dijo Caperucita a su madre, y le dio la mano a
continuación.
La abuela vivía muy dentro del bosque, a una media hora de distancia del
pueblo. Cuando Caperucita llegó al bosque, se tropezó
con el lobo. Pero Caperucita, que aún no sabía lo mal bicho que es el
lobo, no tuvo miedo de él.
-Buenos días, Caperucita Roja –dijo él.
-Muchas gracias, lobo.
-¿Adónde tan temprano, Caperucita?
-A ver a la abuela.
-¿Qué llevas debajo del delantal?
-Pastel y vino. Ayer lo hicimos. Con esto la abuela, que está muy débil,
se alimentará y se fortalecerá.
-Caperucita, ¿dónde vive tu abuela?
-Todavía a un buen cuarto de hora andando por el bosque. Debajo de tres
grandes encinas, está su casa; abajo están los setos
del nogal, como sabrás.
El lobo pensaba para sí: “Esta joven y tierna presa es un dulce bocado y
sabrá mucho mejor que la vieja; tengo que hacerlo bien
desde el principio para cazar a las dos”. Siguió andando un rato junto a
Caperucita Roja y luego dijo:
-Caperucita, mira las hermosas flores que están alrededor de ti, ¿por qué
no echas una ojeada a tu alrededor? Creo que no te fijas
en lo bien que cantan los pajarillos. Vas como si fueras a la escuela y
aquí en el bosque es todo tan divertido...
Caperucita Roja abrió los ojos y cuando vio cómo los rayos del sol
bailaban de un lado a otro a través de los árboles y cómo todo
estaba tan lleno de flores, pensó: “Si llevo a la abuela un ramo de
flores, se alegrará; aún es pronto y podré llegar a tiempo”.
Y se desvió del sendero, adentrándose en el bosque para coger flores.
Cogió una y, pensando que más adentro las habría más
hermosas, cada vez se internaba más en el bosque. El lobo, en cambio, se
fue directamente a casa de la abuela y llamó a la
puerta:
-¿Quién es?
-Caperucita Roja, traigo pastel y vino. Ábreme.
-¡Mueve el picaporte! –gritó la abuela-. Estoy muy débil y no puedo
levantarme.
El lobo movió el picaporte, la puerta se abrió y él, sin decir una palabra,
fue directamente a la cama de la abuela y se la tragó.
Luego se puso sus vestidos y su cofia, se metió en la cama y corrió las
cortinas.
Entre tanto Caperucita Roja había seguido buscando flores y cuando ya
había recogido tantas que no las podía llevar, se acordó
de nuevo de la abuela y se puso de nuevo en camino de su casa. Se asombró
de que la puerta estuviera abierta y, cuando entró en la habitación, se
encontró incómoda y pensó: “Dios mío, qué miedo tengo hoy, cuando por lo general
me gusta estar tanto con
la abuela”.
Exclamó:
-Buenos días –pero no recibió contestación.
Luego fue a la cama y descorrió las cortinas; allí estaba la abuela con la
cofia tapándole la cara, pero tenía una pinta extraña.
-¡Ay, abuela, qué orejas tan grandes tienes!
-Para oírte mejor.
-¡Ay, abuela, qué ojos tan grandes tienes!
-Para verte mejor.
-¡Ay, abuela, qué manos tan grandes tienes!
-Para cogerte mejor.
¡Ay, abuela, qué boca tan enormemente grande tienes!
-Para devorarte mejor.
Apenas había dicho esto, el lobo saltó de la cama y se zampó a la pobre
Caperucita Roja.
Después de que el lobo hubo saciado su apetito, se metió de nuevo en la
cama, se durmió y comenzó a roncar con todas sus
fuerzas.
El cazador, que pasaba en ese preciso momento por casa, pensó: “Cómo ronca
la anciana; tendrías que ir a ver si
necesita algo”. Y cuando entró en la habitación y se acercó hasta la cama,
vio que el lobo estaba dentro.
-¡Ah, estás aquí, viejo pecador! –dijo él-. ¡Tanto tiempo como llevo
buscándote! Entonces quiso cargar su escopeta, pero pensó
que el lobo podía haber devorado a la abuela, y lo mejor aún se la podía
salvar, así que no disparó, sino que cogió las tijeras y
comenzó a rajar al lobo la barriga. Cuando había dado unos cuantos cortes,
salió la muchacha y dijo:
-¡Huy qué susto tenía! En la barriga del lobo estaba todo muy oscuro.
Y luego salió la abuela también viva, aunque casi no podía respirar.
Caperucita Roja cogió rápidamente unas piedras, con las que
llenaron la barriga al lobo. Cuando éste despertó, quiso irse saltando,
pero las piedras eran tan pesadas que se cayó y murió.
A consecuencia de esto estaban los tres muy felices. El cazador le quitó
al lobo la piel y se la llevó a su casa; la abuela se comió
el pastel y bebió el vino que había traído Caperucita Roja y se recuperó
de nuevo. Caperucita Roja pensó: “Ya no te volverás a
desviar en toda tu vida del camino, si tu madre te lo ha prohibido”.
Se cuenta
también que, una vez, Caperucita Roja llevó de nuevo a la abuela pastas, y otro
lobo le habló y la quiso desviar del
camino.
Caperucita Roja se guardó de hacerlo y siguió directamente su camino, y le dijo
a la abuela que se había encontrado con el lobo, que le había dado los buenos
días, pero que la había mirado con tan malos ojos, que si no hubiera estado en
un lugar público, la hubiera devorado.
-Ven –dijo la
abuela-, vamos a cerrar la puerta para que no pueda entrar.
Poco después
llamó el lobo y gritó:
-¡Abre,
abuela, soy Caperucita Roja y te traigo pastas!
Ellas
permanecieron en silencio y no abrieron la puerta. El cabeza gris dio varias
vueltas alrededor de la casa, finalmente saltó al
tejado y
quiso esperar hasta que Caperucita Roja se fuera por la noche a casa; entonces
él la seguiría y se la zamparía en la
oscuridad.
Pero la abuela se dio cuenta de lo que le rondaba por la piedra, y le dijo a la
niña:
-Coge el
cubo, Caperucita; ayer cocí salchichas, trae el agua en la que las he cocido y
échalo en la artesa.
Caperucita
Roja trajo agua hasta que la gran artesa estuvo llena. Luego empezó el olor de
las salchichas a llegarle a la nariz al
lobo,
olisqueó, miró hacia abajo, y finalmente estiró tanto el cuello, que no pudo
sujetarse más y comenzó a resbalar, de modo que
se cayó del
tejado precisamente dentro de la artesa y se ahogó. Caperucita Roja se fue
feliz a casa y nadie le hizo daño.
Fuente: Cuentos de niños y
del hogar. J. Y W. Grimm. Editorial Anaya. Madrid. 1987.
Con las dos versiones expuestas tanto de Charles
Perrault como de los Hermanos Grimm se pueden distinguir algunas diferencias
como;
Charles Perrault
No hay advertencia, ni moraleja
El lobo le ofrece un camino para engañarla. El lobo
astuto engaña a Caperucita diciéndole que ella vaya por un camino y el por
otro, y a ver quien llega antes
La abuela vive en un pueblo., caperucita le indica
donde vive su abuelita “más allá del molino que se ve allá lejos, en la primera
casita del pueblo”
Al llamar Caperucita, la puerta está cerrada.
Caperucita se desnuda y se mete en la cama. El lobo
disfrazado de abuelita le indica a Caperucita que se desvista y que se meta en
la cama con él.
Final: Se come a Caperucita y a la abuela. No es un final en donde los malos son
castigados y los buenos recompensados.
Es un cuento donde triunfa el mal.
Hermanos Grimm
Moraleja explícita. Al final, el autor siempre hace
una reflexión o advertencia de los peligros que puede haber si uno no hace las
cosas bien. En el caso de este cuento, desde aquel día caperucita roja siguió
los consejos de su madre al pie de la letra y nunca más se apartó del camino
que conducía directamente a la casa de la abuela, ni caminó sola por el bosque.
El lobo le propone que eche una ojeada a su alrededor.
Demora su llegada. El lobo la engaña a caperucita y le dice que a su abuelita
le encantaría un ramo de flores del camino en el que estaban.
La abuela vive en el bosque, al final del camino que
tiene que recorrer caperucita.
La madre advierte que no se aparte nunca del camino,
introduce una recomendación a
Caperucita antes de partir, promoviendo valores de enseñanza y
disciplina, con una figura maternal más destacada.
Caperucita se encuentra la puerta abierta.
El lobo está acostado en cama con las ropas de la abuelita. El lobo se
pone las ropas de la abuela después de devorarla (la desnudez desaparece) y se mete en la cama de ésta. Además
Caperucita no se acuesta en la cama con el lobo. La historia deja de ser parábola sexual para transformarse en fábula
familiar.
Dos finales:
a) Un cazador raja al lobo. Caperucita le llena la
barriga de piedras y el lobo muere en un río próximo a
la casa de la abuelita. Y entonces caperucita aprende la lección “Ya no te
volverás a desviar en toda tu vida del
camino, si tu madre lo ha prohibido”.
b) Caperucita ya ha aprendido. Engaña al lobo.
Tiene una moraleja en verso explícita de advertencia
a las jovencitas.
Webgrafía/Bibliografía
http://www.cervantesvirtual.com/portal/platero/
http://usuarios2.arsystel.com/caperucitaroja/
Perrault,Charles. Los Cuentos de Charles Perrault. Ed.Edhasa 2003. Barcelona.Isbn: 84-350-4013-5
Grimm.Cuentos de Grimm.Ed.Juventud.1997.Isbn:84-261-1098-3
Webgrafía/Bibliografía
http://www.cervantesvirtual.com/portal/platero/
http://usuarios2.arsystel.com/caperucitaroja/
Perrault,Charles. Los Cuentos de Charles Perrault. Ed.Edhasa 2003. Barcelona.Isbn: 84-350-4013-5
Grimm.Cuentos de Grimm.Ed.Juventud.1997.Isbn:84-261-1098-3
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarMe encantó tu resumen, me sirvió para mi niño de 9 años. Muchas gracias
ResponderEliminarGracias por éste blog, Saludos desde México
ResponderEliminarMuchas gracias, es muy buen analisis.
ResponderEliminarclave boeeeeeee
ResponderEliminaridooo
ResponderEliminarGracias por este Blog, me sirve para una tarea de Id. Español.
ResponderEliminarMuy bueno tu analisis. Me sirvio para emprender una jornada de lectura en la biblioteca de primaria donde trabajo. Tu blog es en general excelente. Muy recomendable. Gracias.
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